ROXANA TELLO: LA IRRUPCIÓN DE UNA MIRADA DE MUJER EN EL CINE AYACUCHANO
En una cinematografía históricamente dominada por voces masculinas, nuevas realizadoras comienzan a abrir espacios propios y a proponer otras sensibilidades para contar un mismo territorio.
El cine independiente ayacuchano ha sido una herramienta para preservar la memoria, las tradiciones, los dolores y los anhelos de un pueblo culturalmente vital como es Ayacucho. Desde las primeras experiencias audiovisuales de realizadores como Felipe López, Lalo Parra, Jaime Pacheco, Luis Berrocal, Mélinton Eusebio o Palito Ortega, este cine se ha construido desde la autogestión, la perseverancia y la convicción de quienes decidieron contar sus propias historias. Ha sido una batalla constante contra el silencio, el olvido, la violencia y las limitaciones materiales, donde cada película realizada representa una gran victoria y una nueva forma de preguntarnos quiénes somos y qué queremos decir sobre nosotros mismos.
Sin embargo, la historia de este movimiento ha estado marcada principalmente por voces masculinas. Aunque las mujeres han participado activamente en diversas áreas de producción, su presencia como directoras fue prácticamente inexistente durante décadas. Mientras tanto, nuevas profesionales han comenzado a abrirse camino en distintos campos del audiovisual regional, desde la dirección de arte —como Ivy Arias y Susan Flores— hasta la realización cinematográfica, consolidando una generación que amplía y enriquece las perspectivas desde las que se cuenta Ayacucho.
En este contexto aparece Roxana Tello, realizadora audiovisual independiente que forma parte de una nueva generación de mujeres que empiezan a construir una voz propia dentro del cine ayacuchano. Junto a ella también destacan nombres como Any Mendoza y Alisson Ayala, y esperamos que sean muchas más. Sus trabajos plantean preguntas necesarias: ¿Qué nuevas sensibilidades llegarán a la pantalla? ¿Qué historias encontrarán espacio desde estas miradas? ¿Cómo se transformará la representación de Ayacucho cuando las mujeres también ocupen el lugar de quienes dirigen y narran?
Hoy conversamos con ella.

Roxana, háblanos de ti.
Bueno… Soy realizadora audiovisual independiente y autodidacta. Mi proceso de formación ha sido lento y, en muchos momentos, difícil. Inicié acercándome al cine a través de la Red de Microcine, donde el cine comunitario me permitió ampliar mi mirada y entender el valor de lo real.
A través de la cámara empecé a comprender la importancia de lo efímero, tanto en lo bueno como en lo doloroso. Sin embargo, también entendí que lo que se registra permanece, y eso implica una gran responsabilidad. Desde entonces, trabajo mucho en mi conciencia como realizadora: en cómo mi mirada y mi posición influyen en lo que cuento y en cómo llega ese mensaje.
Siento que aún tengo mucho por aprender, pero no me preocupa el tiempo. Mientras pueda seguir creando desde el sentimiento que me mueve, siento que estoy en el camino correcto.
¿Es posible aún hacer cine independiente en Ayacucho?
Sí, creo que siempre es posible hacer cine independiente en Ayacucho. Más allá de los recursos o presupuestos, el cine existe mientras haya motivación y una necesidad de contar.
Las condiciones pueden ser limitadas, pero eso también define la forma de hacer cine. Hoy en día se puede crear incluso con herramientas básicas como un celular. Todo depende de la visión del realizador y de su compromiso con lo que quiere expresar.

¿Cuáles crees que han sido los principales retos del cine independiente en Ayacucho ?
Uno de los principales retos ha sido el acceso a producciones de mayor escala, lo que también limita las oportunidades de adquirir experiencia en esos espacios.
Por otro lado, también ha sido un desafío encontrar entornos donde pueda desarrollarme sin prejuicios. A pesar de eso, confío en mi proceso de aprendizaje, que ha sido constante, y en mi capacidad de adaptarme y seguir creciendo desde mis propios proyectos.
¿Qué crees que es lo más importante en el cine?
Lo importante es la intención, la mirada y la necesidad de contar. Los recursos son una herramienta, pero no el origen de la creación.
¿Qué diferencia la mirada de una mujer de la de un hombre en el panorama del cine ayacuchano?
Desde mi experiencia, la mirada de mujer en el cine regional ayacuchano no es algo que se pueda definir solo como una diferencia, sino más bien como una forma distinta de sentir y habitar las historias. Parte mucho de lo que una ha vivido, de cómo se ha relacionado con su entorno, con su familia, con su memoria.
En mi caso, al momento de crear una historia, no puedo desligarme de mi identidad ni de mi contexto. Mi mirada está atravesada por mi convivencia con mi entorno, por las ausencias, por los vínculos y pequeñas cosas cotidianas.
Más que una diferencia marcada, lo veo como una necesidad de ampliar el panorama, de permitir que existan otras formas de mirar y contar, desde nuestras propias vivencias, con nuestras propias preguntas y desde todo aquello que nos atraviesa.
¿Qué recomendarías a los nuevos realizadores audiovisuales de la región?
Que sigan creando y escribiendo, pero sobre todo que se permitan sentir lo que están contando.
No es necesario apresurarse ni producir por cantidad. Es más importante conectar con la historia, porque eso finalmente se va a reflejar en el resultado.
También les diría que no vean el cine como una competencia, sino como un espacio de expresión y libertad. Cada proceso es distinto y encontrar la propia voz toma tiempo.

Egresada de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, realizadora audiovisual, coordinadora del Microcine Nazarenas y de la Red de Microcines Ayacucho. Jurado en numerosos festivales, curadora audiovisual y fotógrafa. Posgrado Internacional en Políticas Culturales de Base Comunitaria en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO – Argentina) y un Diploma en Gestión Cultural Comunitaria en Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO – Argentina). Tallerista en la residencia audiovisual de Cine 10 en La Islilla – Piura. Seleccionada para el «Taller de proyectos cinematográficos – Nuevas Realizadoras Peruanas» con su proyecto de largometraje de ficción «Antes de Uchuraccay», seleccionada para la residencia audiovisual Hilando Miradas con su proyecto documental «Yuyarisun». Y ganadora de estímulos económicos DAFO para estudiar cine de creación documental en la EICTV – Cuba.