Grita Lobos revela otra faceta de su identidad en No es realidad, el concierto perdido de 2015

Grita Lobos nació en Lima en 2012 como un proyecto de música electrónica creado por un productor que decidió mantener su identidad en reserva. Su aparición estuvo acompañada por máscaras inspiradas en piezas tradicionales de Mali y una propuesta que pronto llamó la atención dentro de la escena independiente peruana. Mientras su música circulaba entre el darkwave, el electro y la experimentación, el rostro detrás del proyecto permanecía oculto. Esa distancia entre el artista y su público terminó convirtiéndose en uno de los rasgos más reconocibles de Grita Lobos, aunque su creador ha contado que el anonimato surgió de manera espontánea y que decidió conservarlo por curiosidad.

La reserva también alcanzó a quienes lo acompañaron en sus primeras presentaciones. Aunque Grita Lobos nació como una propuesta personal desarrollada en estudio, durante sus conciertos reunió a músicos que compartían el mismo cuidado por su identidad. Las máscaras permitían trasladar esa estética al escenario y concentrar la atención en la música. Con el tiempo, el proyecto fue encontrando nuevas formas de llevar sus composiciones al directo, especialmente durante el periodo que ahora recupera No es realidad. Aquella grabación corresponde a una presentación del 13 de marzo de 2015 en la Galería 80 m2, durante Maquinaciones, festival organizado por Buh Records. El concierto permaneció extraviado durante años y hoy vuelve convertido en un álbum en vivo que permite conocer una faceta poco habitual del proyecto.

Su discografía también ayuda a entender por qué este registro resulta particular. El debut homónimo de 2012 presentó una electrónica oscura con referencias al IDM, el electro y la new wave. Cinco años después, Katalaxia incorporó mayor presencia de guitarras, distorsión y ruido digital, mientras que Katalaxia Remixes (2021), trabajado junto a Eniac51, llevó esas composiciones hacia terrenos más cercanos al baile. Luego llegó Aínbo (2022), un álbum conceptual dedicado a mujeres cuyas historias quedaron relegadas, con colaboraciones de artistas como La Zorra Zapata, Ati Lane, Silvana Tello y Budapest. En medio de esos cambios, No es realidad conserva un momento decisivo, cuando la electrónica de Grita Lobos adquiría una expresión más física y guitarrera sobre el escenario.

El álbum también permite acercarse a una pregunta que ha acompañado al proyecto desde sus inicios. ¿Cómo suena Grita Lobos cuando abandona el estudio y comparte su música en directo? La presencia de Eniac51 en los sintetizadores y Efrén Castillo en la guitarra ofrece una respuesta contundente. Las canciones mantienen sus referencias oscuras y electrónicas, pero ganan intensidad, distorsión y una energía bailable que modifica su carácter. Para un proyecto con tan pocas apariciones públicas, recuperar una de sus presentaciones más importantes tiene un significado especial. No es realidad deja escuchar una parte de Grita Lobos que durante años permaneció fuera del alcance de su público, mientras el misterio de su identidad continúa en segundo plano.

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