Charango en la Huaca: Chano Díaz Límaco hizo danzar a la memoria andina
El Museo de Sitio de la Huaca Pucllana, ese vestigio de adobe que se alza entre los edificios de Miraflores como un susurro del tiempo antiguo, se convirtió en escenario vivo de música y raíz.
Ahí, bajo el cielo gris limeño y el abrigo de la historia, se celebró “Alma del viento y de la tierra”, una vibrante puesta en escena del maestro charanguista y compositor ayacuchano Chano Díaz Límaco, en el marco del 76.º aniversario de IEMPSA.

El folclore andino, ese que nace entre cerros, pastores y rituales, resonó con fuerza entre las piedras milenarias. Clásicos como “Pumpim”, “Herranza”, “Toqto Qasa”, un energético carnaval ayacuchano y temas en homenaje a Bolivia, Ecuador y Chile envolvieron al público en un abrazo musical que fue tanto celebración como reencuentro.
La noche fue más que un concierto: fue un puente emocional entre los que están y los que añoran. Ayacuchanos residentes en Lima se encontraron, por unas horas, con su tierra a través del charango, los vientos y algunos pasos de carnaval. Y quienes nacieron lejos de los Andes, pudieron saborear ese latido sonoro que hace de la música andina un lenguaje universal.

Ver a Chano tan cerca, tan encendido de arte, tan lleno de viento y tierra, fue también una emoción compartida. Porque hay artistas que no solo tocan instrumentos, sino que tocan fibras. Chano es de esos que brillan sin importar la distancia con su origen: lo lleva en las manos, en la voz y en cada nota que hace vibrar al mundo.