Guitarras, amigos y la «U»: Tomyor y su grito de resistencia generacional en su disco debut

La espera llegó a su fin. Tomyor presenta su esperado álbum debut “Terapia Cooper para adultos mayores”. Se trata de un disco honesto y sin filtros que utiliza el humor como catalizador para revalorar la amistad, consolidando a la banda como una de las voces más destacadas de su generación. 

En su primera producción de larga duración, la banda trujillana retrata el sentir de una generación atravesada por una pandemia, las nuevas tecnologías y las presiones sociopolíticas, encontrando un refugio en los amigos y el ocio compartido como forma de resistencia.

Tomyor inicia a partir de una necesidad de expresarse. Las canciones nacen, la mayoría de veces, en la habitación de Juan Torres (guitarra y voz), con el silencio y la soledad como compañía, experimentando con efectos de guitarra y teclados que musicalizan las letras que luego da vida junto a Valeria Ortiz (voz principal), amiga y cómplice con la que formó el proyecto al que luego se sumó Cristina Flores (teclados y voz) para cimentar la base del grupo, hoy compuesto también por Octavio Silva (batería) y Orlando Ortiz (guitarra). 

En los sencillos como “Los chicos quieren pizza” o “Me duele la panza”, la banda despliega un indie pop de espíritu punki y estética lo-fi. Es un sonido que coquetea con el tontipop e incluso con el hyperpop, en la línea de referentes españoles como Axolotes Mexicanos, AIko el grupo o Cariño. Sin embargo, el álbum completo revela un panorama más amplio, evidenciando cómo la escena peruana de los dosmiles ha moldeado la identidad y el sonido actual de Tomyor. 

La genealogía musical de Tomyor se traza con claridad en temas como “Argomedo”, donde el uso del sarcasmo y el indie rock remite directamente al estilo de Suerte Campeón. Esta conexión con el indie local continúa en “Parafina”, pieza que evoca la nostalgia de Luis Guzmán para construir un relato romántico sobre los vínculos afectivos.

La identidad de Tomyor también está tejida por su pasión por Universitario de Deportes. Este vínculo no solo es protagonista en el arte de la portada del disco, sino que se infiltra en canciones como “Nunca más volveré a vomitar tu nombre (conchatumare)” y “Parafina”. En ellas, el grupo incorpora diálogos de Misterio, la emblemática serie que retrata la mística de la hinchada crema, reforzando ese sentido de pertenencia que define al álbum.

Con este debut, Tomyor no solo entrega una colección de canciones memorables, sino un manifiesto sobre lo que significa crecer en la incertidumbre actual. “Terapia Cooper para adultos mayores” termina siendo exactamente lo que su nombre sugiere: un espacio de sanación colectiva donde las distorsiones, el fútbol y las bromas internas se convierten en el escudo perfecto contra la adultez. Es, sin duda, el primer gran paso de una banda que sabe que, mientras haya amigos y música, el mundo pesa un poco menos.