Irma Osno y el Festival PUN PIN EN CHICHIBU: un puente musical entre Ayacucho y Japón

La artista y docente ayacuchana Irma Osno, radicada en Japón, conversó sobre la segunda edición del Festival PUN PIN EN CHICHIBU, realizada el 16 de agosto de este año en la ciudad de Chichibu. El encuentro, que lleva el nombre de una canción que ella grabó junto al músico japonés Haruka Shimizu, se ha convertido en un espacio de intercambio cultural entre la música quechua ayacuchana y la escena musical japonesa. A continuación, la entrevista completa, seguida del testimonio de Haruka Shimizu, organizador del festival.

¿En qué consistió el evento «Pun Pin en Chichibu» y cómo surgió la iniciativa de llevar esta expresión cultural ayacuchana hasta Japón? ¿Qué día fue?

Los ayacuchanos nunca nos vamos del todo, parafraseando a Leo Casas. Aunque me haya ido muy lejos de mi tierra, sigo conectada con ella a través de la música quechua; yo nunca me fui del todo. En esta otra geografía he tenido la suerte de conocer a artistas comprometidos con quienes puedo compartir mi música. Uno de ellos es Haruka Shimizu.

El II Festival PUN PIN EN CHICHIBU, que se llevó a cabo el 16 de agosto de este año, es eso: un compartir con artistas y amigos. Lleva este nombre por las grabaciones que hice con Haruka de un pun pin en la ciudad de Chichibu, Japón. La primera grabación está en mi disco Ayla Ayacucho, y la segunda, en las plataformas digitales. La expresión «pun pin» es breve, rítmica y fácil de recordar para los japoneses, y esta es otra de las razones por las que el festival lleva ese nombre.

¿Qué actividades se desarrollaron durante el evento y quiénes participaron?

En la edición del festival del año pasado interpretamos «PUN PIN EN CHICHIBU» en dúo con Haruka, y numerosos amigos, artistas y músicos se reunieron para acompañarnos. Este año invitamos a Sayaka Shimizu a participar en una nueva grabación de la canción, que posteriormente publicamos como sencillo en las plataformas digitales, y volvimos a tocar el tema en trío. Como el pun pin tiene un ritmo contagioso, los asistentes nos acompañaron con palmas y movimientos al compás de la música.

Este año contamos con mayor asistencia de amigos y compañeros artistas que en la edición anterior. Entre los participantes estuvieron Sayaka Shimizu, pianista e intérprete de mbira; Manda, un grupo de tres integrantes con raíces en la India y Brasil; el guitarrista Koichi Asaga; Ashley Akita, guitarrista japonesa residente en Alemania; e Isana Akita, guitarrista japonés, entre otros. La comida estuvo a cargo de Haruhi Shokudō, que ofreció platos como ceviche y chimichurri, además de otras especialidades de Perú y Argentina.

¿Qué significado tiene para ti, como artista y educadora ayacuchana residente en Japón, compartir el pun pin con la comunidad japonesa?

Para mí, como artista y educadora, compartir el pun pin significa mantener vivo el vínculo con la tierra y, al mismo tiempo, crear un puente entre Ayacucho y Japón. A través de esta música puedo transmitir una parte de nuestra cultura, historia y nuestra lengua a una comunidad que se encuentra geográficamente muy lejos de los Andes.

También es una forma de mostrar que nuestra música tradicional no pertenece únicamente al pasado ni está limitada solo a su lugar de origen. Puede viajar, dialogar con otras culturas y adquirir nuevas expresiones sin perder sus raíces. Como educadora, considero muy valioso que los japoneses conozcan la diversidad cultural del Perú a través de una experiencia viva, cercana y compartida.

¿Cómo fue recibida esta manifestación cultural ayacuchana por el público de Chichibu y qué aspectos generaron mayor interés o identificación?

La manifestación fue recibida con interés y, sobre todo, con mucha curiosidad por parte del público. Aunque muchos de los asistentes escuchaban el pun pin por primera vez, su ritmo contagioso hizo que nos acompañaran espontáneamente con palmas y movimientos al compás de la música. Para la edición 2027 del festival, todos los músicos se han comprometido a interpretar juntos «PUN PIN EN CHICHIBU».

Además de artista, soy docente universitaria y trabajo con jóvenes japoneses. Muchos de mis estudiantes escuchan mi música, y varios de ellos me han comentado que «PUN PIN EN CHICHIBU» es la que más les gusta. Esto también puede deberse a su sonoridad contemporánea, ya que está interpretada con guitarra eléctrica, sintetizador y mi voz. Esta combinación acerca el ritmo tradicional a los gustos musicales de los jóvenes y les permite sentirlo más cercano, sin que pierda su raíz ayacuchana.

¿Qué representa «Pun Pin en Chichibu» en términos de preservación, difusión y transmisión de la cultura ayacuchana fuera del Perú?

Para mí, en la diáspora, preservar una tradición no significa repetirla siempre de la misma manera, sino mantenerla viva, permitir que dialogue con otras culturas y que encuentre nuevas formas de expresión. En mi caso, la música es mi propia vida y mis propias experiencias como mujer andina en Japón.

En esta versión, el pun pin conserva su raíz ayacuchana, pero incorpora instrumentos como la guitarra eléctrica y el sintetizador, además del aporte sonoro de músicos japoneses. Así, la tradición no permanece inmóvil, sino que continúa transformándose y adquiriendo nuevos significados en otros lugares.

Testimonio del organizador: Haruka Shimizu

A finales de mayo de 2025 volví a mi ciudad natal, Chichibu, para realizar mis actividades artísticas. En agosto de ese mismo año celebramos la primera edición del Festival PUN PIN EN CHICHIBU. Este año, 2026, puse en marcha Room-1499, un espacio cultural, y realizamos la segunda edición de dicho festival.

La canción «PUN PIN EN CHICHIBU» es el corazón del festival. Hace nueve años, mi amiga Irma Osno, música peruana originaria de Ayacucho, me la presentó, y la grabamos en un estudio de Chichibu. Conocí a Irma hace casi veinte años en Chichibu y, desde entonces, hemos compartido una larga trayectoria musical. Es una compañera muy querida e importante para mí.

En la edición del festival del año pasado interpretamos «PUN PIN EN CHICHIBU» en dúo con Irma, y numerosos amigos, artistas y músicos se reunieron para acompañarnos. Este año invitamos a Sayaka Shimizu a participar en una nueva grabación de la canción, que posteriormente publicamos como sencillo en las plataformas digitales, y volvimos a tocar la canción en trío, sumando a Sayaka. Como el pun pin tiene un ritmo contagioso, los asistentes nos acompañaron con palmas y movimientos al compás de la música.

Este año contamos con mayor asistencia de amigos y compañeros artistas que en la edición anterior. Entre los participantes estuvieron Sayaka Shimizu, pianista e intérprete de array mbira; Manda, un grupo de tres integrantes con raíces en la India y Brasil; el guitarrista Koichi Asaga; Ashley Akita, guitarrista japonesa residente en Alemania; e Isana Akita, guitarrista japonés, entre otros. La comida estuvo a cargo de Haruhi Shokudō, que ofreció platos como ceviche y chimichurri, además de otras especialidades de Perú y Argentina.

Que músicos y amigos procedentes de distintas regiones de Japón y de diversas partes del mundo se reúnan en Chichibu, una pequeña ciudad rodeada de montañas, tiene un significado especial. Aquí nos conocimos Irma y yo. A través de ella descubrí el pun pin, una música procedente de un país lejano. El intercambio cultural que nació de aquel encuentro constituye el verdadero origen de este festival.

La cultura no es algo que nace únicamente en las grandes ciudades. Desde esta pequeña ciudad rodeada de montañas puede resonar la música de un país lejano y regresar transformada en una nueva expresión. Deseo que el Festival PUN PIN EN CHICHIBU continúe creciendo como un espacio donde diferentes músicas y culturas puedan encontrarse y dar origen a nuevas expresiones.