La metamorfosis sonora de Ohmar con H en «Nunca lo voy a saber», single que anticipa la llegada de su nuevo álbum

«Nunca lo voy a saber», el más reciente lanzamiento de Ohmar con H, no es solo un sencillo que anticipa su primer álbum; es una clara declaración de la maduración artística y técnica de Ohmar. Este tema revela una evolución fascinante en su aproximación a la producción y composición musical, trascendiendo las fronteras de un proyecto unipersonal para abrazar una visión más rica y colaborativa.

La concepción lírica y melódica de «Nunca lo voy a saber» es profundamente introspectiva, explorando la vulnerabilidad inherente al paso a la vida adulta y la desorientación que a menudo la acompaña. Ohmar, la mente maestra detrás de las letras, la composición, la producción, las guitarras, la voz y los sintetizadores, logra transmitir una autenticidad palpable en cada verso. Es curioso que, a pesar de la ausencia de referentes directos para la creación de esta pieza, la influencia de un clásico como «Strawberry Fields Forever» se insinúe en los arreglos de melotrón, fusionados con un efecto de cinta en reversa, un guiño sutil a la maestría sonora de The Beatles.

Donde realmente brilla esta nueva etapa de Ohmar con H es en la ejecución sonora y la innovación técnica. Ohmar no se ha limitado a replicar sus trabajos anteriores; ha empujado los límites de su propio sonido. En «Nunca lo voy a saber», los sintetizadores, que ya habían tenido un papel en «Cada dos semanas», son llevados a un nuevo nivel de experimentación. La aplicación de «bastante saturación de cinta y una ecualización bastante agresiva» transforma los pads en texturas que rozan el ruido, creando una atmósfera cruda y envolvente.

El proceso de este álbum de ocho pistas ha sido, en palabras de Ohmar, un viaje de «probar, probar» y de navegar entre «errores y aciertos». La diferencia fundamental en esta fase radica en la expansión del equipo de trabajo. La incorporación de Enzo Pastor en la batería y Alejandro Martínez Ruiz en el bajo ha infundido una energía renovada en las composiciones, dándoles una vitalidad palpable. Al equipo se sumaron Renzo Gallesio de Betamax Estudios y Richard Ángeles de Estudio Desmantelado.