Nicolás López: «La música del charango me transporta a un paisaje imaginario»
El pasado jueves 26 de marzo, en una capilla del Arzobispado de Ayacucho, se filmó una histórica sesión de acuarela y charango en vivo protagonizada por el pintor Nicolás López, uno de los mejores acuarelistas del mundo con raíces ayacuchanas y huancavelicanas, y el músico y charanguista Chano Díaz Limaco. Un formato novedoso que ambos artistas soñaron registrar para la posteridad y que se espera replicar con artesanos y artistas de toda la región.
Conversamos con Nicolás acerca de lo vivido en esta experiencia y mucho más.
Cuéntanos un poco sobre el origen de esta idea de hacer un concierto y, a la vez, una composición de acuarela en vivo.
Para mí ha sido una gran sorpresa recibir la invitación de Chano desde el año pasado. Cuando conversamos, nos fuimos más allá de la técnica que cada uno usa para expresarse —la música y la pintura— y simplemente nos conectamos con el alma, con lo que transmitíamos cada uno. Y así nació, poco a poco fuimos madurando esa idea. No nació de la noche a la mañana como un juego; nació de algo más profundo desde el comienzo.
Fuimos desarrollando la idea, pensando en algunos temas, en algunas imágenes que pudieran graficar lo que se dice o se siente en las canciones. Yo vivo en Ayacucho desde hace muchos años, entonces tengo muy cercano ese sentimiento de las calles y de los lugares de aquí. La música del charango y la guitarra definitivamente me transmite eso: es como un paisaje imaginario que recorro cuando escucho esas cuerdas. Por eso nació la idea. Empezamos a buscar los temas, el lugar, el cuándo, el cómo y el dónde. Lo importante en principio era conectar con qué ideas podíamos ir trabajando y sobre la base de esos temas ir buscando imágenes consecuentes.

Haciendo un sondeo por internet, Chano es uno de los músicos más pintados, retratados e ilustrados. ¿Cómo llegó su figura a tu bagaje visual?
Es una pregunta interesante. Me dedico a las artes plásticas y desde hace dos años trabajo en una serie sobre personajes andinos. Estoy desarrollando un conjunto de piezas en torno a la idea del «andino premium» —ya iré soltando imágenes al respecto—, pero nació con la intención de buscar personajes que para mí representan el alma de Ayacucho: personajes vivos con quienes también puedo interactuar y conversar. Estoy haciendo registros fotográficos de todos ellos y abarcando no solo el Perú, sino todo el ámbito andino: Andahuaylas, Huancayo —de donde soy—, Ayacucho y parte de Arequipa.
Así conocí la figura de Chano, aunque ya lo conocía antes por su música. Visualmente también fue algo interesante, porque la personalidad que tiene cuando trabaja sus temas, cuando los profundiza, es algo que a mí me ocurre muy a menudo cuando pinto. Fue el motivo perfecto para empezar a representarlo. Lo he pintado como quince veces. De hecho, hice un curso hace poco en Buenos Aires donde el tema era el retrato, y lo pintamos: había treinta personas pintando a Chano.

Te he escuchado decir que puedes trabajar jornadas de muchas horas, más de diez o quince. ¿Qué significa eso para ti?
Lo que pasa es que cuando entro por la puerta física de mi estudio me pierdo en el tiempo. Es un espacio donde te intimidas y tratas de hacer lo mejor posible con lo que nace en la idea. Vas soltando papeles uno tras otro. Ese ritmo de trabajo no tiene tiempo: a veces puede ser media hora cuando encuentro la idea, pero muchas veces paso jornadas de entre ocho, doce y quince horas.
¿Pintas más en soledad que en público?
Sí, en realidad mi proceso creativo se nutre más del silencio —silencio espacial, quiero decir—. Me gusta escuchar música mientras pinto, pero prefiero trabajar solo en el estudio. También me preparo para proyectos como este, porque viajo alrededor del mundo llevando mi trabajo. En los últimos siete u ocho años estoy haciendo demostraciones en varias partes del mundo y el trabajo me está permitiendo compartirlo. Ya tengo cierto hábito en eso y lo he ido madurando durante ese periodo.

Para finalizar, ¿qué otros proyectos tienes con Ayacucho como cultura, como símbolo?
La verdad es que yo trabajo con otros tiempos, digámoslo así: ya tengo agendado todo lo del 2026 y estoy trabajando en lo del 2027 ahora mismo. Estoy desarrollando el proyecto Yaku, que es un proyecto de residencia sobre acuarela y que será en Ayacucho para el 2027. Será nuestra sexta versión y lo bueno es que hay un equipo detrás; ya nos reunimos la semana pasada y seguiremos avanzando en los días que me quedan aquí en Perú. Ayacucho se prepara para el 2027 con fuerza. Este año ya tengo proyectos enmarcados afuera.
¿Cómo definirías a Chano Díaz Limaco como músico?
Para mí es el Putka Mayu. Si él es una música es el Putka Mayu. ¡Ya está! –risas–.
